lunes, 9 de marzo de 2009

Historia de los medios en la Argentina (s.XlX-XX)

La historia del medio gráfico nacional comienza a formalizarse a comienzos del siglo xix, con la Revolución de Mayo. Sin embargo, este comienzo está muy ligado con el de los medios gráficos franceses e ingleses a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX.

En el Río de la Plata, la Revolución de Mayo nace bajo la influencia de la Ilustración y de la Revolución Francesa, y en consecuencia, la prensa comienza a tomar un fuerte impulso a partir de 1810. Se modernizan las imprentas, nacen otras nuevas, y la palabra impresa comienza a gozar de mayor prestigio. Algunos ejemplos serán La Gaceta de Buenos Aires, de Mariano Moreno, periódicos como El Censor, Mártir o Libre, El Independiente, Los Amigos de la Patria, El Grito del Sud, etc., publicaciones que encuentran su reflejo en la prensa inglesa de esa época, donde los periodistas cumplen casi el rol de políticos, y más que escribir predican, enseñan, adoctrinan...

Mientras tanto en nuestro país, se empiezan a organizar las primeras imprentas y a fijar los primeros temas importantes para la discusión cultural. Comienzan a publicarse obras periódicas ilustradas, generalmente semanales, (las primeras revistas) donde el eje ya es la noticia sino que se permite la licencia de incluir obras teatrales, literarias, noticias sociales, ilustraciones litográficas y el género más importante: el folletín, que aunque sabemos cuenta con casi dos siglos de existencia, tendrá en el siglo xix un auge y un desarrollo nunca antes experimentado. Este género será hegemónico hasta ser reemplazado por la historieta o cómic a comienzos del siglo xx.

En 1835 Rivera Indarte crea el primer periódico ilustrado de Buenos Aires: El Diario de Anuncios. (v. Rivera, 1998). Luego aparecen Museo Americano de ese mismo año, semanario ilustrado editado por el suizo César Bacle, y La Moda, en 1837, la primer revista que incluye en sus páginas la frivolidad como tema principal.

De todas formas Europa y EE.UU. continuan llevando la delantera, en adelantos técnicos, mediáticos y estilísticos. El crecimiento de la población y del poder adquisitivo hacen del público letrado (y alfabetizado) un mercado más que apetecible en dichas regiones. Por eso a comienzos del siglo xix surge lo que se dio a llamar la prensa sensacionalista, dando lugar a temas policiales, crímenes espectaculares, el relato detallado de hechos reales, etc. (v. Ford). Esta popularización de la prensa junto con las innovaciones técnicas como la prensa rotativa, los linotipos, y el abaratamiento de la fabricación de papel, darán lugar al nacimiento de los grandes imperios periodísticos.

En el Río de la Plata, una coyuntura política conflictiva, una guerra civil y la nueva organización nacional, determinarán la forma de la prensa hasta principios del siglo xx, cuando se dará origen a dos diarios fundamentales en la historia de nuestros medios gráficos: La Prensa (de José C. Paz) y La Nación (de Bartolomé Mitre). Estos dos matutinos serán por mucho tiempo los medios hegemónicos en la transmisión de noticias y el manejo de la opinión pública, con una permanente tensión entre ambos.

Pero ya para 1870, la palabra escrita no era lo único que el público quería ver, dado que ya hacía tiempo que las imágenes informaban tanto como la palabra. Este será el comienzo de un siglo de innovaciones técnicas hasta la incorporación definitiva de la fotografía como medio informativo y de expresión.

Sin embargo, las fechas nos demuestran-curiosamente-que el fotoperiodismo, había sido creado mucho antes del nacimiento de la fotografía. Los pintores del siglo xviii y principios del xix, ya retrataban sucesos importantes, hechos sensacionales o fuertemente emotivos (muertes de célebres, fusilamientos masivos, etc.), con un fin de carácter íntegramente informativo.

Sin embargo, el nacimiento de la radio, creada a partir del desarrollo tecnológico descubierto por Guglielmo Marconi en 1896, sería uno de los procesos tecnológicos fundamentales para generar un cambio del código perceptivo, que signaría al siglo xx. No obstante, el objetivo de la telegrafía sin hilos fue en un principio acompañar la expansión económica de las grandes potencias marítimas (v. Bosetti, 1994) hasta que Sarnoff, un ingeniero en radiotelefonía de la empresa de Marconi, vio la posibilidad de que la radio pudiera pensarse como parte de un proyecto comercial y comunicativo más amplio, dando lugar a las transmisiones culturales.
En la Argentina, con la compra de Radio Belgrano por parte de Jaime Yankelevich en 1927 comenzarán a aparecer al aire los primeros shows radiales y el entretenimiento.

Contrariamente con lo que sucedía con los desarrollos desiguales de los otros medios, el cine en nuestro país no estará tan desfasado en tiempo ni en desarrollo (por lo menos hasta los años ’30 o ’40). Desde la presentación del colosal invento de los hermanos Lumière en el Grand Café de París (en 1895) hasta la primera presentación del film en Buenos Aires, en el teatro Odeón sólo había pasado un año.

Tanto el cine como la radio modificarían fundamentalmente las concepciones hasta entonces conocidas, pero los tiempos políticos del país determinarían la popularización de algunos medios, como los periódicos vespertinos y los magazines modernos. Un ejemplo de esto será sin duda Caras y Caretas, que elige la novedosa fórmula de incluir historietas, viñetas costumbristas y entrevistas. Además, la publicación ingresa en un terreno más que interesante:la crítica política.

Resulta interesante pensar cómo esta homogeneización de géneros en la programación radial pervive hasta nuestros días sin tantos cambios, con la excepción del magazine matutino, nacido como una nueva forma de fusión de los diferentes géneros: el informativo, el musical, el deportivo, etc.

Tanto la radio, cómo los demás medios estudiados, han pasado por un proceso de instauración social, donde empiezan a aparecer las primeras relaciones entre emisiones radiales y oyentes. Bosetti plantea como la popularidad de la radio-que desde fines de la década del ’20 y hasta los años cincuenta será el medio hogareño hegemónico-se refleja hasta en el vocabulario cotidiano. Por ejemplo, se comienzan a usar palabras como sintonizar (metafóricamente para preguntar si el otro nos entiende), estar en la misma frecuencia (más de nuestra época por las fms), cambiar de dial (para cambiar de tema), etc. que representan sólo una muestra de la influencia de los medios en la vida cotidiana. Algo similar ocurrirá con los programas humorísticos y las publicidades, extendiendo su penetración social hasta ahora.

No obstante, esta penetración social se ha ido instalando socialmente con diferentes tiempos y a diferentes niveles. Esta instauración mediática se realiza conforme a las posibilidades tecnológicas y las posibilidades perceptivas o receptivas (de codificación) social. Pero también sabemos, que un nuevo medio puede generar un cambio perceptivo, permitiendo a su vez generar cambios en otros medios. Por ejemplo el cambio perceptivo operado por el cine (imagen en movimiento) sobre la fotografia (imagen estática).

Esperamos que esta breve historia les haya brindado una nueva perspectiva acerca de la intrincada relación entre los medios y la vida cotidiana, la vida cultural, y la historia cultural. El mayor objetivo de este trabajo es hacerlos reflexionar sobre la forma en que los medios condicionan nuestra forma de observar al mundo, de entender nuestras vidas y las de otros. Por eso los invito a pensar… ¿serían ustedes los mismos, de no haber existido el cine, los diarios, la radio o la televisión?

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